En esta isla no faltan motivos para celebrar con azúcar, y las recetas de repostería se transmiten más rápido que las fotos de vacaciones. Aquí, el dulce es tradición, orgullo y excusa perfecta para recorrer mercadillos y ferias. La repostería mallorquina no entiende de modas pasajeras; es pura herencia detrás de cada pastel y cada anécdota familiar contada en la sobremesa.
Si piensas que solo en Palma se cuecen buenas historias, toca desmontar ese mito: cada pueblo y cada horno guardan su propio repertorio. Nuestra ruta dulce no se queda en lo obvio: vamos a recorrer el Llevant y el Nordeste, donde los aromas de horno de leña y la creatividad de los pasteleros siguen marcando el ritmo de fiestas y domingos.
Así que la invitación está servida: explora, prueba y déjate sorprender por el lado más goloso de Mallorca. ¿Te apuntas?
El Llevant y El Pla: la repostería del interior agrícola y la costa este
La comarca del Llevant es el corazón agrícola de Mallorca, y su repostería es un reflejo directo de la tierra. Aquí, las recetas se han transmitido de generación en generación, y los obradores, muchos con hornos de leña que siguen funcionando, son el punto de encuentro del pueblo. Los dulces del Llevant huelen a almendra, a higos secos y a la algarroba que crece en sus campos. Es una repostería robusta, ligada al calendario de cosechas y fiestas populares. En esta zona, no es raro encontrar excelentes ejemplos de pastelería salada, como las cocas de verduras o los cocarrois, que comparten protagonismo en el mostrador.
Pastisseria Can Cinto (Manacor)
Carrer de la Verònica, 13, 07500 Manacor.
Fundada en 1940, Can Cinto es una institución. Más que una pastelería, es un guardián de las recetas campesinas que muchos daban por perdidas. Sus dueños actuales, la tercera generación, mantienen vivo el legado familiar. Sus sospiros (merengues de almendra) y los cardinals de Lloseta son muy apreciados, pero su verdadera joya son los dulces de temporada, como los buñuelos de Cuaresma o los turrones artesanos en Navidad.
Forn de Baix (Capdepera)
Carrer Sol, 22, 07580 Capdepera.
Situado a los pies del imponente castillo medieval de Capdepera, este horno es un clásico adaptado a los nuevos tiempos. Su especialidad son los dulces elaborados con productos locales, como la algarroba y la almendra tostada. No te vayas sin probar su gató de algarroba, una versión del bizcocho tradicional con un toque distinto. La localización, en una de las calles empedradas que suben a la fortaleza, lo convierte en una parada perfecta tras una visita cultural.
Forn Can Rafel (Sant Llorenç des Cardassar)
Plaça de l'Església, 15, 07530 Sant Llorenç des Cardassar.
Este horno familiar es célebre por su maestría en la pastelería salada, una parte fundamental de la gastronomía mallorquina. Sus panades (empanadas de carne) y cocarrois (empanadillas de verdura con pasas y piñones) atraen a gente de toda la isla. Es el lugar ideal para entender que en Mallorca el límite entre lo dulce y lo salado a veces se difumina.
Pastisseria Miquel (Artà)
Carrer Ciutat, 14, 07570 Artà.
Artà es un pueblo con un ambiente bohemio y artístico, y la Pastisseria Miquel refleja ese espíritu. Con un obrador a la vista, se especializan en los dulces donde la almendra y el huevo son protagonistas. Sus ametllats (galletas de almendra) son ligeros y crujientes. Además, es un buen sitio para descubrir elaboraciones menos comunes, como las tortas de albaricoque en verano.
Can Coves (Vilafranca de Bonany)
Carrer Major, 81, 07250 Vilafranca de Bonany.
En el corazón del Pla de Mallorca, Vilafranca es famosa por sus melones, y Can Coves rinde homenaje a la fruta de temporada. Este obrador destaca por su capacidad para incorporar los productos de la huerta en sus creaciones. Sus cocas de patata son famosas, pero lo que realmente lo distingue son sus tartas y pasteles que varían según lo que ofrece el campo: higos, albaricoques o ciruelas.
Pastisseria Pomar (Sineu)
Carrer de Sant Francesc, 8, 07510 Sineu.
Sineu es un pueblo marcado por su mercado semanal, uno de los más antiguos de la isla. Pomar, fundada en 1902, forma parte de esta tradición. Su historia está ligada a las ferias y al calendario agrario. Es uno de los referentes en la elaboración de la ensaimada con Indicación Geográfica Protegida. Su ensaimada de crema quemada es una de las más solicitadas.
Forn i Pastisseria Gelabert (Llubí)
Carrer de la Constitució, 34, 07430 Llubí.
Llubí es un pueblo tranquilo donde las tradiciones se mantienen con fuerza. El Forn Gelabert es un pilar de las fiestas locales, especialmente conocido por sus crespells y robiols durante la Semana Santa. Estos dulces, con formas de estrella, flor o corazón, son un clásico en cualquier celebración familiar mallorquina. Aquí se elaboran siguiendo la receta de siempre, lo que les da un sabor inconfundible.
Pastelería de autor, innovación y alta gastronomía
Si el Llevant nos conecta con la tierra, Palma nos eleva hacia la vanguardia. La capital balear se ha convertido en un auténtico laboratorio dulce donde la estética juega un papel tan crucial como el sabor. Aquí, las vitrinas parecen joyerías y los pasteleros, arquitectos del azúcar. Es en este entorno urbano donde encontramos algunas de las mejores pastelerías de Palma de Mallorca, lugares que desafían lo clásico para ofrecer bocados que son puro diseño.
Lluís Pérez Pastisser (Palma)
Carrer de Bonaire, 14, 07012 Palma.
Lluís Pérez aterrizó en Palma con la intención de renovar el panorama dulce de la ciudad con una visión de alta pastelería francesa sobre producto mallorquín. El local, minimalista y luminoso, deja que los colores y formas de los pasteles sean protagonistas. Sus tartaletas individuales parecen piezas de arte moderno y la almendra mallorquina cobra vida en texturas sorprendentes. Imprescindibles sus macarons de sabores locales, como aceite de oliva o sobrasada y miel. El brillo impecable de sus glaseados y las cajas regalo lo convierten en apuesta segura para impresionar.
Thomas' Bakeshop (Palma)
Carrer del Sindicat, 18, 07002 Palma.
Thomas Viljoen ha traído un aire cosmopolita al centro de la ciudad. Apasionado por la “comfort food” llevada al siguiente nivel, combina influencias anglosajonas con técnica depurada. Aquí, el chocolate es protagonista: brownies densos e intensos y cheesecakes que varían en coberturas y estilos según la temporada. Son referentes en pastelería vegana y siempre sorprenden con cookies especiadas, a menudo combinaciones tan atrevidas como populares entre quienes buscan algo distinto. No dudes en preguntar por la especialidad del día, seguro que te sorprenden.
Forn de Sant Cristo (Palma)
Carrer de Sant Miquel, 47, 07002 Palma (y otras ubicaciones).
Fundada en 1910, esta firma histórica se ha reformado varias veces sin perder su identidad y esencia mallorquina. Consolidada entre las mejores pastelerías de Palma de Mallorca, su marca es reconocible en toda la ciudad. Imprescindible probar el cuarto, un bizcocho tan aireado que parece desafiar la gravedad, perfecto para mojar en chocolate caliente. También destacan sus ensaimadas, sinónimo de regularidad y calidad, y su icónica caja octogonal se ha convertido en símbolo de Palma. Es la parada clásica de realeza y famosos en cada visita a la ciudad.
Can Joan de S'Aigo (Palma)
Carrer de Can Sanç, 10, 07001 Palma (local original).
Fundada en el siglo XVIII, Can Joan de S'Aigo es el clásico y pionero en reinventar el concepto de “salón de degustación” mucho antes de que fuera tendencia. Aquí manda el contraste térmico: el cuarto o la ensaimada acompañados de helado artesanal de leche merengada o fresa son imprescindibles. El local es pura historia, con lámparas de araña y baldosas antiguas. A pesar de las colas, el ritmo y el trato hacen que la espera siempre merezca la pena.
La Serra de Tramuntana y el Norte: dulces de montaña y ruta del noroccidente
La Serra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad, no solo define el paisaje del noroccidente de la isla, sino también el carácter de su repostería. Esta es la ruta del dulce de viaje, el que se compra para compartir o para llevarse un trozo de Mallorca a casa. Entre valles de naranjos y pueblos de piedra, la ensaimada se convierte en la protagonista, elaborada con una técnica depurada.
Pastisseria Ca'n Molinas (Valldemossa)
Vía Blanquerna, 15, 07170 Valldemossa.
Fundada en 1920, es una parada imprescindible en uno de los pueblos más visitados de la isla. Aunque sus ensaimadas son excelentes, la verdadera estrella es la coca de patata, un bizcocho esponjoso y ligero que se ha convertido en el emblema dulce de Valldemossa. Disfrutar de una coca recién hecha con un chocolate caliente en su patio interior es una experiencia que transporta a otra época.
Forn Sa Carrogga (Sóller)
Carrer de sa Mar, 107, 07100 Sóller.
En el corazón del "valle de los naranjos", este horno rinde homenaje al producto estrella de la zona. Sus elaboraciones están impregnadas del aroma y el sabor de la naranja de Sóller. La ensaimada de naranja confitada es una delicia que combina la acidez del cítrico con el dulzor de la masa. También son muy recomendables sus bizcochos y tartas que incorporan este ingrediente, ofreciendo un sabor único ligado a este paisaje tan particular.
Can Rebassa (Palma/Aeropuerto)
Carrer de la Reina Maria Cristina, 4, 07004 Palma.
Aunque su obrador principal está en Palma, Can Rebassa se ha convertido en un referente para los viajeros gracias a su punto de venta en el aeropuerto. Es una de las pastelerías de Mallorca más reconocidas para comprar ensaimadas de gran tamaño, perfectamente embaladas para viajar. Su especialidad son las ensaimadas lisas y las de cabello de ángel, manteniendo una calidad y regularidad que la convierten en una opción segura y deliciosa para el último recuerdo de la isla.
Forn Ca'n Coves (Alaró)
Plaça de la Vila, 22, 07340 Alaró.
Situado a los pies de la Serra, en el pintoresco pueblo de Alaró, este horno es una joya escondida. Es famoso entre los locales y excursionistas por la calidad de sus elaboraciones tradicionales. Su gató de almendra es excepcional, con una textura húmeda y un intenso sabor que refleja la calidad de la almendra local. También preparan unas ensaimadas excelentes, siendo un claro ejemplo de la pastelería de interior que mantiene las recetas intactas.
Pastisseria Can Guixe (Pollença)
Carrer del Temple, 1, 07460 Pollença.
En el norte de la Tramuntana, Can Guixe es un referente por su maestría en el trabajo de la almendra. Es un obrador familiar donde las recetas se han transmitido con rigor. Sus dulces de almendra, como los ametllats o las pastas rellenas de cabello de ángel, son de una finura exquisita. Es el lugar perfecto para descubrir la elegancia y la sencillez de la repostería tradicional pollensina.
Forn Sa Gata (Pòrtol)
Carrer Major, 110, 07141 Pòrtol.
En un pueblo famoso por su alfarería, el Forn Sa Gata ofrece una repostería igualmente pegada a la tierra. Conocido por sus elaboraciones rústicas, es el lugar ideal para probar los dulces más populares y cotidianos. Sus cocas de pimientos o de trempó son excelentes, y sus ensaimadas tienen ese sabor auténtico de horno de pueblo. Visitarlo es una forma de conectar con la Mallorca más rural y su tradición artesana, tanto en el barro como en la harina.
Clásicos con historia
Algunas pastelerías se han convertido en guardianas del sabor más auténtico. Son obradores que han sobrevivido al paso del tiempo, adaptándose sin perder el alma, y que representan la esencia de las pastelerías de Mallorca. Estos locales no solo venden dulces; custodian un patrimonio gastronómico que define la identidad de la isla, cerrando así el círculo de nuestro viaje.
Forn Fondo (Palma)
Carrer de la Unió, 15, 07001 Palma.
Fundado en 1742, este horno es historia viva de la ciudad. Ubicado en un edificio emblemático, entrar en Forn Fondo es como retroceder en el tiempo. Su especialidad son las elaboraciones más clásicas, ejecutadas con una maestría que solo dan los siglos de experiencia. Sus ensaimadas, tanto la lisa como la de cabello de ángel, son un referente de calidad y sabor tradicional. Es un lugar imprescindible para entender la importancia histórica de la repostería en la vida social de Palma.
Es Forn de sa Plana (Sineu)
Carrer de sa Plana, 13, 07510 Sineu.
En el epicentro del Pla de Mallorca, este horno es un bastión de la ensaimada con Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.). Su fama se basa en la calidad de la materia prima y en un proceso de elaboración que sigue rigurosamente los cánones tradicionales. Sus ensaimadas tienen un hojaldrado perfecto y un equilibrio justo de manteca, lo que las hace increíblemente ligeras. Es el lugar al que acuden los propios mallorquines cuando buscan una ensaimada auténtica para una celebración especial.
Pastisseria Real (Palma)
Carrer de la Fleca, 7, 07002 Palma.
Escondida en una callejuela del casco antiguo, la Pastisseria Real es conocida por su especialización en ensaimadas rellenas. Mientras muchos obradores se centran en las versiones clásicas, aquí la creatividad se desata en los rellenos, ofreciendo desde crema quemada o chocolate hasta sobrasada con miel. Es el lugar perfecto para los que quieren ir un paso más allá y probar versiones más golosas y sorprendentes de la joya de la repostería mallorquina.
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